De la parroquia de Cerdanyola del Valles, que fue el primer lugar donde viví aquí en Barcelona y que aún frecuento, me invitaron a la peregrinación que harían a la ciudad de Valencia, con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a la clausura del Encuentro Mundial de Familias.
Valencia está más o menos a unos 350km desde Barcelona (unas 4 horas en autobus), por lo que la salida estaba planeada para las 12.30am del domingo 9 de julio. El viaje, como cualquiera, estuvo un poco cansado. Llegamos a Valencia como a las 4.30am más o menos hasta el punto donde podían circular los buses, de ahí hasta la Ciudad de la Ciencia y las Artes (que es donde era la misa), tuvimos que caminar como 30min o un poco más. Ojo a la caminata de madrugada...

Una vez que llegamos y nos ubicamos en el sitio que nos habían asignado con anterioridad, pues hicimos un pequeño desayuno, café o chocolate con pan que llevaban los organizadores de la actividad.
Una vez desayunados y colocados en el sitio, pues no quedaba más que esperar a que iniciara la misa a las 9am. Poco a poco fue amaneciendo y llenándose el lugar de gente, en realidad aquello era un "mar de gente".



A las 9am en punto, llegó el Papa y dio inicio la eucaristía que duró aproximadamente una hora y media. Por la posición que nos tocó, que era un poco lejos, no pudimos ver bien al Sumo Pontífice.
El Papa es el que se ve pequeñito a la par de la cruz en el altar.

Bueno, después de la misa había que retornar al autobus, no sin antes caminar bajo un sol intenso en Valencia y con una temperatura que rondaba entre los 35 y 40 grados. Algunas imágenes...
Esta escultura rara en las calles de Valencia

Habían muchas pantallas como estas porque había gente que incluso ni siquiera tenía vista al altar. En ese sentido fuimos afortunados de no estar tan tan lejos.

Después de la misa con el Papa y de la caminata hasta el bus, pues había que comer, lo malo es que los organizadores del viaje no pudieron encontrar ningún sitio para reservar para la comida ya que todos estaban ya ocupados. Tuvimos entonces que viajar como 1 hora y media hasta un pueblo que queda en la playa que se llama Peñíscola. Aquí tienen algunas fotos:


Una vez con la "panza llena y el corazón contento", pues retomamos el rumbo hasta Cerdanyola del Vallès y llegamos ahí a las 10pm. Luego yo esperé el tren de las 10.45pm para Barcelona y llegué a la casa como a las 11.30pm a bañarme, comer algo y a dormir porque al día siguiente tocaba nuevamente ir a trabajar a la U. Un viaje cansado, pero que definitivamente valió la pena.