viernes, noviembre 18, 2005
martes, noviembre 15, 2005
martes, noviembre 08, 2005
sábado, noviembre 05, 2005
viernes, noviembre 04, 2005
La Universidad
El jueves fue mi primer día en la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona). Ahí conocí a mis nuevos compañeros de estudio y a varios de los profesores. El 3 de noviembre es el día de la UAB, que es algo "similar" a la semana U, pero es solo un día y el ambiente es completamente diferente. Todo el mundo en el Departamento de Telecomunicaciones e Ingeniería de Sistemas es muy amable.
La Facultad de Ingeniería

El Centro de Investigación en Visión por Computador

El Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial

El Centro Nacional de Microelectrónica

jueves, noviembre 03, 2005
El nuevo hogar

Llegué entonces con Carles al apartamento donde iba a vivir y después de conocer a Lidia (que es la muchacha que me alquila la habitación) empecé a instalarme. Quedé con Carles de vernos a las 10.30am del día siguiente para que me llevara a la Escuela de Ingeniería.
Conforme me iba instalando, me iba dando cuenta de las cosas que estaban en la maleta perdida. Entre ellas estaban todos los zapatos (excepto los que ando puestos), todas las cosas de uso personal: desodorante, cepillo y pasta de dientes, gel, shampoo, etc etc, 2 libros que me traje (el Ogata y el Nise) y lo que más me duele, el adaptador para tomacorriente de mi computadora (ya se descargó y no la puedo usar más).
No pierdo las esperanzas de que aparezca la maleta, mientras tanto he tenido que comprar las cosas personales que vaya necesitando.
La tragedia
El viaje a Barcelona resultó ser corto, aproximadamente 50 minutos. Una vez que llegué y que me bajé del avión, procedí a reoger mi equipaje que según las pantallas estaba en la banda 23. La tragedia viene aquí ya que a la hora de la hora, solamente salió una de mis maletas. Esperé por largo tiempo y nunca salió, por lo que procedí a reportarla en el mostrador de Iberia de donde aún no tengo noticias.
En fin salí de allí ya muy triste y preocupado y me encontré con Carles (la persona que me esperaba fuera del aeropuerto) quien amablemente se había ofrecido a llevarme hasta el lugar donde iba a vivir.
Llegada a Madrid
Una vez que llegué a Madrid, debía ingeniarmelas para pasar de la terminal 1 (vuelos internacionales) a la terminal 2 (vuelos locales). Luego de bajarme del avión y montarme en el autobús para los de primera clase (hasta aquí llegó el lujo), pasé por inmigración para después tomar un bus que me llevara a la terminal 2. Una vez que llegué a este sitio, debía identificar por cual puerta se abordaba el avión que iba para Barcelona, pero después de preguntar me dijeron que no se sabía hasta media hora antes del vuelo. En fin, estuve viendo constantemente las pantallas (ya que no lo dicen por los micrófonos) y alrededor de las 4pm pude ver que debía abordar en la puerta E82, curiosamente la última de la terminal.
Empecé entonces a caminar buscando la dichosa puerta y me perdí al punto que salí del aeropuerto. Pues bueno, volví a ingresar y a pasar los controles de seguridad y luego de atravesar completamente la terminal llegué a la puerta E82 en donde finalmente tomé el avión que iba para Barcelona y que salió una hora tarde.
miércoles, noviembre 02, 2005
El viaje
Bueno, después de la despedida vino el viaje. En el aeropuerto empezaron los problemas ya que como viajaba con pasaporte de servicio (para no pagar impuestos) necesitaba un sello que ponía en el segundo piso del edificio. Eso no resultaba ser tan complicado hasta que me dijeron que no podía dejar las maletas en el counter sino que me las debía llevar hasta el segundo piso y regresar con ellas. El asunto se complicó aun más cuando vi que no habían ni escaleras eléctricas ni asensores por lo que tuve que subir y bajar las cosas de dos en dos con descanso a la mitad de las escaleras.
Una vez superada la fase del sello en el pasaporte y del registro en el mostrador de Iberia, ingresé a la sala del aeropuerto donde esperé alrededor de 2 horas. Lo bueno fue que tienen red inalámbrica abierta, por lo que pude entretenerme mientras esperaba.
Ya muy cerca de la hora de abordar, me encontré con el hijo de una prima de mi mamá (que trabaja en el aeropuerto) que me saludó y me dijo que hablaría con el capitán del avión para mandarme en primera clase. Vaya suerte tenemos algunos! Lo cierto fue que efectivamente viajé en primera clase, por lo que el trayecto no estuvo tan cansado y la comida y bebida estuvo muy buena. (le viviré eternamente agradecido a este muchacho). Es increible la diferencia que hay entre una clase y otra. El asiento en el que iba se ponía casi en forma horizontal, tenía pantalla individual para ver el montón de canales disponibles y bueno muchas cosas más. La atención es muy diferente, la comida es en bajilla y le dan a uno un bolsito con artículos como: bolsa para zapatos, medias, pasta y cepillo de dientes, perfume, shampoo, etc etc.
La despedida
Evidentemente, aunque uno haya tratado de prepararse psicológicamente para la despedida, es muy difícil cuando ya se da ese momento final. Muchos sentimientos encontrados, muchas emociones juntas y cosas que uno quiere decir pero no puede, hacen que la cosa se complique. La solución, hacer la despedida lo más rápida posible para no estar en esta situación un largo periodo.

























